Resistiremos con insolencia
las sacudidas mudas del tiempo
mientras nuestras manos
se prodiguen calor mutuo.
Resistiremos inviernos fríos
y cálidas primaveras
y dormiremos al susurro
de los años vividos.
Resistiremos con la fuerza
de los días de amor pasados
y con la ternura
que llena los de hoy.
Resistiremos repletas las maletas
de besos y palabras,
de espacios intangibles
inundados de fe.
Y al fin resistiremos
cuando nos llegue el alba,
recordando las rosas
que trajo el mes de abril.
Este poema fue inspirado por la fotografía que lo acompaña y que realicé hace poco tiempo en Almedina, precioso pueblo manchego.