miércoles, 12 de abril de 2017

TRES PELÍCULAS, TRES CLÁSICOS.

Hoy quiero comentar un poco a través de unos carteles que dibujé hace tiempo, tres películas que por una u otra razón, han formado parte de mi vida y que se han convertido en tres clásicos indispensables en mi videoteca. Se trata de "Psicosis" (1960), de Alfred Hitchcock, "El forajido" (1943), de Howard Hughes, y "Niágara" (1953) de Henry Hathaway. Tres películas tan distintas como míticas, que de vez en cuando vuelvo a ver por puro placer, disfrutando de nuevo de sus excelencias. Tres clásicos legendarios.

PSICOSIS (1960)



En 1960, el maestro Hitchcock estrenaba su película "Psicosis", una película de terror y suspense que se convertiría en santo y seña del director. Rodada en blanco y negro y magníficamente interpretada por Anthony Perkins, Janet Leigh y John Gavin, es considerada una obra maestra que influiría en varias generaciones de cineastas, hasta el punto de que en los años 90, el director Gus Van Sant, rodó una secuela de la misma, copiando plano por plano al gran clásico. Fue una osadía por su parte. Ni que decir tiene que, ni por lo más remoto se acercó a la película original. Rodada en color, y con Vince Vaungh como Norman Bates, la película fue un fiasco en todos los sentidos y un retroceso en la hasta entonces interesante carrera de Gus Van Sant. La historia de Marion Crane (Janet Leigh), una secretaria que huye con el dinero de un cliente de la empresa donde trabaja, para empezar una nueva vida con su amante, forma ya parte de la Historia del Cine y de la cultura. Su parada en aquel motel semiabandonado, lúgubre y sombrío, donde es atendida por Norman Bates, un joven perturbado, precipita el comienzo de su trágico final. La famosa secuencia de la ducha, donde Marion muere a manos de la "madre" de Norman, ha hecho correr ríos de tinta y ha sido fuente de inspiración para el cine de terror moderno. Audaz e inquietante hasta el límite, "Psicosis" ha formado desde siempre parte de mis películas favoritas. Este cartel a lápiz del famoso film, define muy bien la misma, una obra maestra en blanco y negro, que por sus muchos méritos forma ya parte de la historia del séptimo arte.

EL FORAJIDO (THE OUTLAW) (1943)



Una de mis películas fetiche es "The outlaw", dirigida por el excéntrico multimillonario y cineasta, Howard Hughes cuando era el dueño de la RKO. Este western atípico, narra la historia de Billy el Niño, y significó el lanzamiento al estrellato de la exuberante Jane Russell. La película en sí, es más bien endeble, y lo mejor de ella es sin duda la Russell, empeñada en desafiar a la censura y a la ley de la gravedad con un busto espectacular, realzado por unos vertiginosos escotes que, para la época, resultaban escandalosos. Guapa y salvaje, tumbada sobre la paja de un granero, con un revólver o un látigo en la mano, Jane Russell aparece así en el cartel de la película y deja una imagen inolvidable para la iconografía del cine y de la cultura popular. El film, comenzó a rodarlo el director Howard Hawks, pero lo dejó a los pocos días para rodar "El sargento York" con Gary Cooper de protagonista. Entonces Howard Hughes tomó el relevo y comenzó la que sería una película mítica, bordeando siempre los límites de la censura y a veces, sobrepasándolos y desafiando al llamado "Código Hays", un código que establecía hasta donde se podía llegar moralmente en una película. Para poder estrenarla, Hughes, realizó algunos cortes en la misma, pero aún así, la película fue retirada de los circuitos comerciales a la semana de su estreno. Ya en 1946, volvió a estrenarse. La frase de promoción fue: " La película que no pudieron parar", explotando el escándalo que supuso su primer estreno. Vista hoy, se trata de una película ciertamente audaz para una época marcada ya por una moral hipócrita y represiva, representada por el famoso código Hays. El desbordante erotismo de Jane Russell y las referencias homoeróticas en torno a la figura de Billy el Niño, supusieron que el film fuera piedra de escándalo y tropezara varias veces con la férrea censura de la época.  En fin, creo que "El forajido" es una película singular por todas estas razones, y por supuesto, por el descubrimiento para el cine de Jane Russell, una bomba erótica que dejó su impronta en esta y en películas como "Los caballeros las prefieren rubias" , junto a Marilyn Monroe.

NIÁGARA (1953)



El auténtico lanzamiento al firmamento cinematográfico de Marilyn Monroe fue la película "Niágara". Rodada a todo color en 1953, tenía como escenario las impresionantes cataratas que dan título al film. El director Henry Hathaway, rodó este thriller donde se entremezclan las pasiones con la intriga y el espectáculo. Porque "Niágara" es en sí misma, puro espectáculo de principio a fin. En esta película entran en combate dos fuerzas de la naturaleza: por un lado, las cataratas, y por otro, Marilyn Monroe, que pasea su volcánica presencia a lo largo y ancho de la misma. Es una película de amores infieles, de celos incontrolados, de pasiones que se desbordan y que acaban en tragedia. Junto a Marilyn, dos actores extraordinarios: Joseph Cotten, interpretando a su celoso marido, y Jean Peters, en el papel de una joven recién casada que va a pasar la luna de miel a las cataratas del Niágara. Marilyn Monroe es Rose Loomis, esposa infiel y asesina latente. Planea con su amante matar a su marido, un ex-combatiente con problemas psicológicos y enfermo (y con razón) por los celos. Este es el argumento de la película que tiene todas las características del mejor cine negro, solo que mezclado con otro género emblemático en el cine de Hollywood de los años 40 y 50: el melodrama. En mi memoria siempre, una de sus mejores secuencias  y de las más emblemáticas: se celebra una fiesta en el jardín, todos los vecinos beben y bailan al son de la música de un tocadiscos. Se abre una puerta y  aparece ella: Rose-Marilyn, viste un escotado y ceñido vestido color cereza, tacones de vértigo y chal blanco. Su pelo es acariciado por una suave brisa de verano que parece acompañarla cuando comienza a caminar. Comienza el espectáculo: con paso firme y  sinuoso contoneo, exponiendo toda la sensualidad que es capaz de ofrecer (que es incalculable), se acerca con un disco en las manos y pide que lo pongan. La canción que quiere escuchar es tan sensual como ella misma: Se titula "Kiss", y con ella, consigue lo que se propone: volver loco de celos a su marido y que se ponga en ridículo delante de todos. Una secuencia magistral, inolvidable como la misma película. "Niágara" fue promocionada con estas dos frases , entre otras: "Las dos maravillas del mundo: Marilyn Monroe y Niágara" y "Un torrente de pasiones que desbordan la naturaleza." Las dos frases muy acertadas, fieles al alma de la película.