viernes, 4 de octubre de 2019

KOTÓPOULO PSITÓ (POLLO ASADO)







 
De tubérculos cubierto como prenda,
Arremolinados en su esencia pura,
En el plato nacarado apenas dura,
Sin reparo y  sin ninguna componenda.
 
Cayó sutil la verdura del pimiento
Arropando a la carne deliciosa
y la abuela, por ser la más golosa,
la piel se come sin conocimiento
 
Del pollo que debajo, yace inerte,
Ataviado con jugosos parabienes,
Entregando el sabor de los laureles
En el clímax sabroso del banquete.
 
Dirimir si muslo o si pechuga,
O tal vez las alas aliñadas,
Se transforma en el placer de la cuñada,
Cuando el gañote, con alevosía disfruta.
 
Y los huesos de amores descarnados
A base de caricias de cuchillo,
Mientras atolondrado va el sobrino
Y moja pan en la tibieza del asado.
 
Mientras tanto, presuroso va el cuñado
En busca de Baco, tan certero
Y las uvas se pone por sombrero
Y bebe de los besos de morapio.
 
Y así, entre los dedos va quedando
El roce de la piel lúbrica y pura
Y mientras la suegra cocina con premura,
A Adefaghia nos vamos entregando.
 
Y ya con la luna departiendo
Dejando el agasajo coronado
Con un rico pastel de miel untado,
Con nostalgia nos vamos despidiendo.
 
 Mas como ya es la hora de los sueños,
Una vez calmada la carpanta
Y bien humedecida la garganta,
Nos dormimos en los brazos de Morfeo.